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Si el mundo fuera daltónico

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Si viviéramos en un mundo donde “casi” todo el mundo fuera daltónico y unos pocos viéramos los colores rojo y verde, lo primero que diría la gente “normal” (o sea la mayoría) es que “estamos locos, allí no hay más que grises ¿de que me hablas?”.

Ahora volvamos al mundo “real”, el cristalino filtra los rayos UV, en casos de extirpación del cristalino se ha demostrado que el ojo puede ver en UV cercano (300-400 nm), imaginemos entonces una situación en el que alguien con una mutación (por ejemplo: afaquia congénita, o ausencia del cristalino desde el nacimiento) ve formas y colores que la gente normal no ve, tal como muchos animales pueden ver en UV. A esta gente se les habrá empezado a creer tan solo después de que desarrolláramos tecnología para “ver” esta gama del espectro, que el ojo natural no percibe y sin embargo está allí, siempre estuvo allí, antes de que la tecnología nos permitiera verlo, recién entonces la gente “normal” pudo decir, sin lugar a dudas que es así, que es verdad, que es cierto…

Si no fuese por la tecnología, a estas personas aún no se les creería ¿verdad?… ver para creer, es lo que nos han inculcado.

 

 

La misma flor con visión normal y visión UVImágenes de las mismas flores con visión normal y visión ultravioleta La misma imagen vistas con visión normal y UV

 

¿Por que cuesta tanto aceptar que hay personas que pueden ver o percibir energías no medibles fácilmente por la tecnología actual?.

 

Si bien las cámaras Kirlian (para ver el aura) ya están muy popularizadas sigue siendo objeto de controversia, aún cuando hay personas sensibles que confirman estar viendo los mismos colores y formas del aura que fotografían las cámaras Kirlian.

 

También fue difícil inicialmente medir con precisión el campo electromagnético de alta energía, o los campos débiles, y sigue siendo difícil medir el gravitón (y nadie duda de la gravedad), como medir otra serie de partículas subatómicas o el escurridizo taquión (que supuestamente viaja más rápido que la luz).

 

Debo reconocer que hay enfermedades mentales reales que pueden hacernos ver lo que no hay, o bien drogas que engañan nuestros sentidos y cordura (no entraré ahora en el debate de que ciertas drogas o enfermedades pueden, mal o bien, aumentar la sensibilidad, o la llamada apertura).

 

De igual manera habría que comenzar a aceptar que cuando hay más de una persona sensible que ven o “sienten” lo mismo, podríamos permitirnos aceptar que puede haber algo ahí que la mayoría (o gente “normal”) no ve, o que tienen una ilusión colectiva que podría ser manifestación de una cierta “conexión telepática” (denme otra explicación que no sea el fraude, al que descarto en mis experiencias y me lo plantearé). En cualquier caso una situación así deja perplejo al más escéptico. Y actualmente, esto sucede con más frecuencia, o bien está creciendo la tasa de locura colectiva o algo está pasando. ¿Qué pasaría si los mismos clínicos, psiquiatras, psicólogos y demás profesionales vieran o sintiesen algo así? De hecho, ya muchos de ellos se han animado a comentar experiencias de este tipo que le están haciendo sentir que hay algo más, aunque no podamos demostrarlo, ni negarlo, científicamente. Debo reconocer que durante mucho tiempo he formado parte del grupo de los escépticos “observadores” y luego de ciertas experiencias, he conseguido aumentar mi sensibilidad, sin perder mi cuota de “escepticismo sano”, incluso sobre mis propias experiencias, a fin de mantener a raya mi “cordu-locu-ra”. (… jajaja, más para próximas notas… “como pasar de ser una piedra insensible a percibir e interactuar con un mundo al que quería ver o medir, y se escurría…)

 

Si bien los avances en la investigación de la neurociencia en cuanto al descubrimiento de “las áreas de dios” o “de la espiritualidad” son significativos, esto no descarta que si existe el alma, ésta “necesite” que la materia, esté organizada de determinada manera, para uno poder moverse en este mundo material. En otras palabras que nuestro cerebro y cuerpo funcione tal y como los científicos están descubriendo para interactuar con la materia y poder experimentar en ella; que al fin y al cabo es el mensaje que se recibe desde el mundo “espiritual independiente” o el “religioso”. (Si esto verdaderamente es así o es pura imaginación lo debatiremos más adelante).

Hay que destacar que las técnicas originales de Kirlian se valen del efecto corona, que impresiona la película fotográfica. Son las perturbaciones en esta corona las que dan información del estado vital (o flujos de energía, si lo hay) del objeto o el ser vivo. En el caso de las cámaras actuales desconozco aún los principios que utilizan, por lo que no sacaré conclusiones técnicas al respecto, salvo que gente sensible de confianza manifiesta coincidir con lo que muestran estas cámaras.

Fotografía Kirlian de una concha de nautilus.
Hay que destacar que las técnicas originales de Kirlian se valen del efecto corona, que impresiona la película fotográfica. Son las perturbaciones en esta corona las que dan información del estado vital (o flujos de energía, si lo hay) del objeto o el ser vivo. En el caso de las cámaras actuales desconozco aún los principios que utilizan, por lo que no sacaré conclusiones técnicas al respecto, salvo que gente sensible de confianza manifiesta coincidir con lo que muestran estas cámaras.

 

 

Para culminar hoy quiero dejar una última reflexión: “el día que todos podamos verlo y sentirlo, seguramente, no existirá esta necesidad imperiosa de medirlo para aceptarlo como real… aunque la realidad, como siempre, no sea lo que parece”.

 

(Nota del autor:  Si bien este es una nota que publiqué en el 2011, creo que no ha perdido vigencia y merece ser la primera de este nuevo portal que he creado. No pretendo dar una explicación de una verdad contundente, sino brindar un espacio de reflexión que permita a cada uno encontrar su propia verdad, aquella que le sirva en su camino)


 

 

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